
Forestales indios observando el cuerpo sin vida de un elefante salvaje en el bosque de Salugara, en Baikanthapur, India. El animal presentaba cortes y agujeros de bala, pruebas inequívocas que normalmente suelen dejar los cazadores furtivos. Según las autoridades indias, a estos les ha salido un nuevo aliado,
Internet, pues por la red pueden vender más fácilmente el marfil, las pieles y los colmillos de estos mamíferos.