
Tessie Heramis, de 62 años, esposa de un reciclador filipino, cocinando pedazos de pollo recogidos en el vertedero de Payatas en Quezon, en los alrededores de Manila (Filipinas). La familia se alimenta de lo que encuentra entre la basura desde 1995, cuando fueron desalojados de su casa a causa de una demolición. El esposo busca
plástico que pueda ser reutilizable, se lo vende a pequeños negocios y gana por ello cien pesos por día (equivalente a 1,53 euros).